jueves, 7 de diciembre de 2006

Sexo, amor y otras perversiones

Mucha perversión pa tan poco sexo.
Hay varias formas de poder hablar de esta serie de cortometrajes, que juntos forman el largo temático que hace esta película.
La general: si tomamos la película desde un “todo”, pienso que la película puede cumplir las expectativas de entretener, el público en general, puede salir satisfecho, porque se divirtió con la película, con frases como: “está chidisima la película gue”, digo si se toma desde el punto también, desde el cual la gente se puede acercar por fin al cortometraje, y admirar su valor narrativo, pues tampoco hay la menor duda que sexo, amor y otras perversiones, es la opción sin más ni más. Pero si acaso fuera un poco más agudos, tal vez diría, que la película se queda en el mero pastelazo, o sea no avanza más allá de lo que necesita para que la gente vaya. Cosa que tampoco ocurre, pues la sala estaba a una capacidad media, pero en miércoles. El pensar que el mexicano es por antonomasia poco atento, nos hace ver que los temas han pasado de la ya clásica denuncia social, y la comedia de pastelazo. Yo no quiero pensar como estarían esos guiones de no haber pasado por el taller del maestro Vicente Leñero.
El particular: si nos vamos puntualizando cada corto, la historia cambia, pues considero que hay mucha disparidad entre cada corto hay un gran apertura con el corto la llamada, creo que la elección para abrir la cinta fue estupendo, lo único que diría es que la historia es bastante previsible, y se entera uno de la relación lésbica desde minutos antes del punto de giro que es precisamente ese, pero la dirección de Gerardo Tort, se hace evidente. Lo mismo le pasa a dos meses de renta, dirigido por Carolina Rivera, el cual se vislumbra el final a partir del tercer minuto del corto.
Pero el peor de los guiones fue el de Enrique Rentería, es realmente malo con ganas y auméntale la mala dirección de Gustavo Loza, Por amor, es el corto que no debió de estar, pues no hay una trama interesante, la historia se complica por sí misma, tal vez rentaría sea mejor contando historias largas, que las cortas, porque a su otro corto, le pasa exactamente lo mismo El columpio del Diablo.
El mejor de los cortos en cuestión de dirección fotografía y actuación es para mi; María en el elevador, dirigido por Carlos Carrera, gran fotografía de Celiana Cárdenas, es en escencia un corto intimista y lleno de simbolismos y buenas actuaciones, tal vez muchos no crean que es la mejor, pero pienso que este es el corto por el que vale la pena chutarse siete historias huecas y sin trascendencia mayor que el pastelazo fácil y cómodo, que es donde circula casi todo el film.
Lo que no podía creer es la descuidada fotografía de Patrik Murguía, sus tomas movidas para el auto, que hace todo un bamboleo de imagen, que es desapercibido por el espectador por las buenas actuaciones de los protagonistas, pero en verdad pudo haber sido una gran historia si la fotografía no se hubiese descuidado tanto.
Las demás historias se me hicieron “x”, no aportaron nada nuevo de lo que ya había visto u oído.
Una forma de mostrar cortometrajes, y armar una película es una fórmula que ha encontrado Sariñana, para reducir costos de producción, buena por esa.

Ivan Juárez

marzo 2006

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