La nueva de Cuarón y el chivo Lubezki. Hace 19 años que la raza humana no ha tenido hijos, las mujeres parecen estériles en todo el mundo. Los hombres estamos condenados a desaparecer si no hay un nuevo nacimiento.
Esta es la anécdota de la historia que se desarrolla en el año 2029 en Inglaterra, única nación que no ha sucumbido al caos y las guerras pero sí a la discriminación y el exterminio. Esto es “Niños del hombre”, la nueva película de Alfonso Cuarón.
Sinceramente, estamos acostumbrados a ver que la computadora junto con los efectos especiales pueden hacer cosas que hace veinte años nunca imaginaríamos, hace, que el espectador ya no se sorprenda, hablo en el sentido no saber como se hizo pues llegamos a una conclusión hecha. Lo hicieron con la compu. Pues bien, en esta película me quedé en una pieza pues me sorprendió, me impresionó, me dejó en una sin habla. Es algo impresionante fotografía del también mexicano Emmanuel Lubezki. Que son secuencias sin cortes de al menos 6 minutos de acción pura, cambiar este concepto de que las películas cuando tienen pocos cortes o están en planos secuencias. Se vuelven aburridas y se piensa en largometrajes viejos. Pues no, esta cinta derrumba todos esos conceptos, pues está llena de: suspenso, acción, escenas muy fuertes y además de una crítica aguda al fundamentalismo en el que el mundo está inmerso, entre posiciones irreconciliables dispuestas a matarse entre sí por su propio dogma.
Esto hace a “Niños del hombre” una película excepcional desde su temática hasta su forma narrativa. La cual da un sentimiento de documental de guerra espeluznante. En los cines se está promoviendo mucho la tercera dimensión en IMAX, que es como vivir la película. Sí le interesa vivir una experiencia casi real, le recomiendo mucho, pero en verdad mucho. Vivir esta experiencia llamada “Niños del hombre”, que pone en alto, una vez más, a los realizadores mexicanos, en el mundo. Estoy seguro que el Chivo Lubezki esta vez sí se va a llevar el Oscar a mejor fotografía, porque ya lo dije y no me cansaré de decir. Me sorprendió. Me dejó sin habla.
Ivan Juárez noviembre de 2006
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