Un personaje irreverente, que no está tentado a detenerse por nada ¿por qué?, simplemente porque no sabe hacerlo no está en su cultura Kazajistaní. Éste del cual hablo tiene un nombre y una película: “Borat”.
Para mucho los que la hayan visto y no lo sepan se llevarán la decepción de que esto es un falso documental, me explico, Borat es un largometraje de ficción pero con una apariencia de que todo hubiese sido real, en verdad está tan bien realizado que por momentos llegué a pensar en la veracidad del proyecto.
Sacha Baron Cohen, es el actor que interpreta a Borat, el segundo mejor periodista de Kazajistán el cual vive en condiciones de adelanto extremo. Un ejemplo es que el automóvil que los transporta, es jalado por una mula, además de que en su cultura los rangos de jerarquía son: El hombre, el caballo, el trabajo, la casa, la mujer y los demás bichos. Entonces; el gobierno de Kazajistán decide enviarlo a la nación donde los sueños se hacen realidad, y , aprehender de sus costumbres para ser mejores. Ese país no podría ser otro más que los EEUU.
Una crítica aguda a la sociedad norteamericana es el motor que mueve este filme, además que esta misma es hecha a través del humor, pero uno que es ácido, directo y sin restricciones morales, el factor lúdico siempre presente en esta maravillosa obra.
Un dato interesante del largometraje es que el gobierno Kazajistano no dejó que se filmara en su país, así que las villas del supuesto Kazajistán fueron filmadas en Rumania y cuando Borat habla en Kazako, en realidad lo está haciendo en hebreo pues este actor es judío y las bromas hacia la comunidad judía son incisivas y bastante divertidas, Borat es antisemita, está en contra de los negros, de los homosexuales y de las distintas minorías que no existen en su pueblo, lo maravilloso en esta cinta es que ese ataque, es justificado dentro de la ficción que crea el personaje.
Si cree que el género cómico ha caído gracias a los filmes gringos, mexicanos y anexas; creo que es necesario, no diría urgente que tome un baña de risas hilarantes durante 88 minutos que nos da la película Borat, sí la recomiendo para verla no una sino unas dos o tres veces. Si usted no le cabe en la cabeza ver a un inglés hablando mal el español también es un motivo para que descargue su estrés en una cinta que no lo dejará un minuto serio.
Ivan Juárez
Enero de 2007

