El viento amargo. Taxidermia, una mente fotográfica, el deseo obsesivo de cometer un asalto y la epilepsia, son los pilares que arman la cinta argentina, con producción franco-hispana. El aura. La película es un vaivén de sensaciones e incógnitas; su título es la primera de éstas. El aura, es esa sensación que antecede un ataque epiléptico, esto, es algo que agradezco de ésta propuesta cinematográfica, la parte poética y profunda de la misma, es en ésta forma como nos muestra su director Fabián Belinsky, el inicio de un ataque epiléptico es muy convincente y sensitivo, no es para menos, pues trasladar un sentimiento tan íntimo, de esos que solamente pocos experimentan, mostrarlo en pantalla y hacer que sintamos, es un gran punto anotado. Pero no todo es color de rosa en éste Largo, El talón de Aquiles de la película es precisamente el esqueleto del mismo; me refiero al guión. Las inconsistencias producen que el espectador se salga de la historia para cuestionar la trama, su mayor pecado es pretender demasiado con un guión tan traicionero, el personaje principal; un taxidermista epiléptico, va al campo de caza con un amigo, esa es la anécdota de la historia, de ahí en adelante, la trama se torna extraña e incongruente, la cual se traiciona a sí misma. Tal vez soy muy exagerado, en mi opinión, pero una propuesta que pudo llegar a ser un excelente film termina siendo una buena película a secas. Aun así, son pocas las veces que el público mexicano puede apreciar el cine que se está haciendo en el cono sur del continente, y si usted le da una checadita a la cartelera, observará que se encuentra en un gran número de cines, aproveche la oportunidad de esta semana, pues créame que vienen estrenos de holliwood, los famosos estrenos de verano que acaparan todas las salas, estrenos que vienen como Cars, Sillent Hill o Superman, van a borrar del mapa a las propuestas alternativas, al menos en los cines comerciales. El aura es una película que explora las soledades del ser humano, sus obsesiones y oportunidades, que a pesar de la complejidad del tema, el director se ahorró muchos personajes y cuenta, y sostiene una historia por dos horas que te atrapa poco a poco. Lo inevitable va a suceder, el aura, la antesala del ataque epiléptico. El aura, ese viento amargo que nos tragamos porque no queda de otra, sólo los que saben que mueren todos los días y no pueden hacer nada para evitarlo, saben llevar la vida como si nada importara, eso es poesía en la pantalla y el aura tiene mucho de ello en su propuesta, a pesar de su guión, es una película poética desde su título. |
Ivan Juárez
México D.F., junio de 2006


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