viernes, 8 de diciembre de 2006

En el hoyo

El Zócalo se ha fotografiado desde que se pueden tomar impresiones, gracias a eso uno puede ver la forma tan cambiante y extraña que ha modificado al centro político del país; desde jardineras que tenía antes hasta la plancha de concreto.


Pues bien, Juan Carlos Rulfo, hace su aparición, tratando de contar una historia similar pero de la construcción del segundo piso; no en fotográficas, sí en video, de cómo esa enorme estructura del periférico, se fue armando, y, documenta la vida de cinco obreros durante un año, el resultado es asombroso. A pesar de que el tema puede ser poco interesante para un amplio sector de radioescuchas, la película sobrepasa sus expectativas, pues el tratamiento de la obra documental es; alegre, alburera, cómica, gandaya y cábula. El ritmo de la película lo marcan ellos; cinco obreros: El guapo, El Chabelo, El Grande, Vicencio y Tomás. Además de otras intervenciones de sus compañeros que cuentan sus puntos de vista ante la vida, siempre viéndole el lado jocoso, aunque eso no quiere decir que no lo tomen en serio.


Pero el tema que estremece que está inmerso en el documental, es que el director Rulfo, nunca pretendió hacer un estudio Sociológico de la gente que trabaja ahí, al contrario, pues ese no es el fin de este documental. Pero pasa algo que aterra y espanta, y es que se hace evidente la distancia social que hay en este país. Que se va marcando más y más, no en vano en esta historia, nos hacen conocer a cinco individuos, pero como esos cinco todos los demás trabajadores del Segundo piso, entonces el documental termina siendo un microscopio de otro mundo, uno que existe, que está a un lado de nosotros pero nos negamos a ver todos los días y eso no debería pasar.La película tiene tomas impresionantes cinematográficamente hablando, pero la secuencia la final es memorable, créame que es exquisita; al compás de la música, nos lleva a mundos lejanos frente a esa imagen, o sea volamos con ella. Se la recomiendo por eso y además se va a divertir.


Ivan Juárez

Agosto de 2006

No hay comentarios.: