viernes, 8 de diciembre de 2006

El Laberinto del Fauno

El laberinto del Fauno, la nueva película de Guillermo del Toro es una historia que me remite a los hermanos Grimm, o a Hans Christian Andersen. Los cuentos para niños de aquellos años del siglo XIX, eran apasionantes y rotundos, y, con un sentimiento de verdad. En esta cinta se respira un aire de esos.

Narrada en la época de la Guerra Civil Española, Del Toro nos introduce poco a poco en la imaginación de una niña que es una ferviente lectora de historias fantásticas donde los duendes y las hadas giran en torno a sus pensamientos. A la par de la cruenta Guerra Civil que dividió a los españoles en dos bandos irreconciliables. Es en este escenario donde la magia aparece.

El Fauno, mezcla de Dionisius; el dios griego del vino, la deidad a la que los griegos dedicaban las “carnestolendas dionisiacas”. De un Puck; el duendecillo travieso y fiel sirviente de Oberón en la comedia de Shakespiare “Sueño de una noche de verano”, que al menos a mí me remitió; Impresiona y seduce al primer vistazo.

Una de las agradables sorpresas de la película. Es ver a personajes fantásticos y sacados de los cuentos de hadas hablando en español, porque los grandes efectos digitales de producciones extranjeras casi siempre están habladas en inglés, entonces ver a unos seres mágicos tan bien realizados, hablando nuestro propio idioma es algo que no vemos todos los días.

A usted le puede gustar o no gustar la película pero lo que es innegable es que Del Toro es un director Vanguardista en el cine mexicano, incluso me inclino a decir que en el cine de habla hispana. Pues el filme es de esos que las casas productoras negarían, por los efectos especiales que maneja, por las complicadas tomas que ofrece, porque simple y sencillamente se arriesga mucho más de lo que el mundo está acostumbrado a ver de cine Iberoamericano, por ese solo hecho se merece el respeto; por haber creado algo que en verdad es mágico. La historia impacta, sacude y estremece. Sí, es un cuento para niños pero para niños pensantes, no es un relato donde pinta la vida color de rosa, pues la vida no es así, las historias reflejan nuestra realidad y eso mismo es lo que hacían los escritores de cuentos para niños del siglo XIX. El Laberinto del Fauno es una gran película y es todavía más genial que su director, guionista y productor sea un mexicano de vanguardia.

Ivan Juárez

noviembre de 2006


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