viernes, 8 de diciembre de 2006

Efectos secundarios

Muchas veces se piensa que al pagar un boleto en la taquilla del cine es como un seguro de entretenimiento, te olvidas del mundo unos segundos disfrutas, sufres o ríes, muchas veces rondas por todas las emociones con un mismo boleto, y qué importa lo de afuera, si en la sala estás siendo parte de algo. Al salir de la función lo más seguro es que regreses a tus problemas, a las causas, a los efectos y a la extraña sensación de tener en verdad una vida y continuar con ella a pesar de todo. Pero al menos ya vimos una película y no me preocupé por nada de eso en dos horas. Esta semana fui a ver un film que en 120 min. me hizo pensar y pensar y pensar; en mis problemas. Efectos secundarios tiene todo el potencial para convertirse en la peor película mexicana de este año.

Comencemos por la historia: no sé a usted, pero a mí me molesta que al espectador lo traten como un tonto, que nos hagan pensar que la historia corre por un sentido y de repente resuelven los conflictos de una forma forzada y que parece que se lo sacan de la manga. Altibajos en la historia produce que uno pierda el poco interés que genere la película. Los textos están muy bien escritos, muy pulcros y sin errores, eso lo aleja de una realidad cotidiana, ¡vamos!, nadie habla así. Hay variaciones de género: parece que vemos una comedía, luego transitamos al drama, luego un absurdo y termina siendo una chocante moraleja dándonos lecciones de como llevar una buena vida.

En lo técnico está completamente descuidada la fotografía, hay tomas que te hacen marearte porque no sabes si los personajes vienen o van.

Es una pena el resultado de Efectos secundarios, porque su tema central es interesante, qué pasaría si algunos compañeros de la prepa se reúnen años más tarde en una fiesta de generación y todos entran o están por entrar a los treinta años.

Este largometraje tiene un tratamiento al estilo del cine Hollywodense, en cuanto: a guión, tomas y actores “bonitos” de clase media gringa, que tienen que lidiar con ellos mismos. Pero bueno, si me voy a chutar dos horas un tema que EU tiene ya muy dominado y además me ponen como protagonista a Angelina Jolie con efectos especiales de 100 millones de dólares, pues yo me voy a verla en lugar de la mexicana.

El problema no es hacer cine como los gringos para que inviertan en la industria, sino hacer cine a la mexicana sin copiar lo que desde un principio sabemos los estadounidenses son los amos y señores. Esta película hace honor a su nombre: mostrar una cinta así tiene sin lugar a dudas sus Efectos Secundarios.

Ivan Juárez

Agosto de 2006

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