| El niño es la película ganadora del palmares 2005 en cannes, una cinta que muestra la otra Francia, una que tiene veneno, que tiene mentiras y verdades Una pareja de jóvenes de menos de veinte años, él un ladrón que vive de sus fechorías con su banda de niños los cuales le surten de artículos y dinero robado. Ella acaba de tener un bebé y con menos de nueve días de nacido la historia comienza. Plagada de mensajes implícitos la historia te arranca de tu realidad para trasladarte a la atmósfera implacable del delito y la sensación de vivir al día sin miramientos. La moral es el motor principal de la historia. Sentimientos tan básicos como la paternidad y la justicia juegan con el espectador hasta el extremo de no saber que hay más allá de la escena que estamos viendo. El final inesperado rompe con el letargo de sentimientos desbordados. Los autores de esta obra ponen en juego al ser más indefenso que pudieses imaginar; un bebé de ocho días de nacido, esto crea la antipatía de los que en el trayecto de la historia tratan de hacerle daño, por eso es conmovedor el final y esperanzador en el lugar más desesperanzador. Los conflictos que se suscitaron en París el año pasado en los suburbios, trayendo un caos a la ciudad, bien podría ésta película ejemplificarnos los niveles de pobreza y desesperación que, lo único seguro es que se vive al día, en un lugar donde se tiene la imagen que la pobreza es parte del pasado, y tal vez sí, la pobreza se traduce en esa parte del continente en la no pertenencia. En México acostumbrados a que la mayoría de los jóvenes salgan de sus hogares hasta que se casen o a ya muy avanzada edad, al ver el ejemplo de un muchacho francés que a los veinte años, la madre ni siquiera lo invite a pasar a su apartamento nos da pequeños detalles de la diferencia que hay en los conceptos de valores de estos países europeos, que cosa será mejor, eso sí no lo sé pero el golpe moral de esa secuencia al menos para nuestro país es duro e incluso para algunos podría ser incomprensible. Es por eso que la película vale mucho la pena porque además de aprender el modus vivendi, de otro país, por otro lado nos ataca con valores universales que esos sí son los que llegan a tenerte al filo de la butaca, ésta es una de esas películas que disfrutas sufriéndola de inicio a fin. |
Ivan Juárez
México D.F., agosto de 2006


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