jueves, 7 de diciembre de 2006

Brokeback Mountain

La historia de más
Esta película me asombra el glamour y promoción que se le hizo al estreno, amén de los premios Oscar, que auguraba una rotunda victoria en este evento. De acuerdo, no es una historia que se vea todos los días, en la pantalla, pero la constante de la historia es el morbo y la moral. ¿Por qué?, no es fácil pensar en dos cowboys, gays, que en la montaña tienen sus encuentros de vez en cuando, eso podría llamar la atención de entrada, el ver como se besan dos hombres en pantalla, ahí entra el morbo. Ahora bien, la crítica de esta historia es en sus bases, pues en los personajes hay un aparente estancamiento en su paso de la historia, y esto pasa porque cuando la relación homosexual se lleva a cabo, no hay un conflicto entre los protagonistas en su vida personal o en las subsecuentes visitas a la montaña, digamos que el conflicto nunca existió, pues lo solucionaron muy rápido en la trama en la primera hora, así que la siguiente hora, es en sí, una continuación del conflicto resuelto; o sea los que se aman, se seguirán amando. Y aquí hay un punto de reflexión en la historia, pues lo que mueve la trama es, la carga moral, heterosexual, al fin y al cabo la historia no es nada revolucionaria, ni está mostrando el hilo negro, pero además no está dando algo para aferrarnos a ella, es solo un historia y ya. Esto lo asevero, porque esta pareja termina con su castigo social y moral, el cual se deben merecer para cerrar la historia, y esto no lo digo yo lo dice la historia, pues, el que no se arrepiente es juzgado por la sociedad, el que sí se arrepiente es un hombre ermitaño, el cual no debería de tener contacto con las personas “normales”.
Brokeback, no me asombró para nada, podrías ver la historia con un hombre y una mujer, y sería el mismo efecto, estarías viendo una película que no sale del común denominador de las historias de amor. El elemento gay no es provocador y revolucionario, es más bien morboso y moral. Pues a fin de cuentas todo termina bien para todos en la historia.
La música y la trama, son hipnotizantes, media hora de empezado el film comienza a pasar algo, pero ¡oh decepción!, fue pura chanza pues el ritmo aletargado es como un narcótico que comienza a hacer efecto. Cuando veía que en la película no está pasando nada y yo sentado en la butaca me pregunté: ¡Qué hago aquí!
Ivan Juárez
marzo 2006

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