viernes, 8 de diciembre de 2006

Cazador de dinosaurios

Cuando los efectos son malos pero la historia no lo es tanto.

Hace aproximadamente unos 8 años llegó a mis manos un libro de cuentos llamado “Las doradas manzanas del Sol” de un escritor que ya conocía y me había causado un gran shock al haber yo leído la novela “Fahrenheit 451”, me refiero al autor estadounidense: Ray Bradbury.

En aquel libro de cuentos encontré una historia que me dejó cautivado y de cierta manera, volando en los cielos del pensamiento; hablo de la famosa historia “El ruido de un trueno”. Una compañía en el año 2055 ha creado una máquina del tiempo y emplean este descubrimiento para ganar dinero, todo parece ser perfecto hasta que un error humano sucede, pues la plataforma donde viajaban se colapsa y alguién toca el suelo prehistórico, esto hace que la historia tal y como la conocemos sufra cambios vertiginosos. Tanto en la tierra como en nuestra especie y no importan que se traten de arreglar en los saltos de tiempo subsecuentes, siempre serán peores.

Bueno, después de remembrar un pasaje literario; abordo de lleno la película de esta semana: “Cazador de dinosaurios” historia basada en el cuento que les acabo de sintetizar, es un poco ilógico que la película en su título original se llama idéntico que el célebre cuento de Bradbury y en español no, es evidente que quién la nombró en México, no tenía ni la más mínima idea que se trataba de una obra basada en tan popular cuento, eso le hubiese dado más público pero que le vamos a hacer no se dan fresas de los ciruelos.

En fin, la película es muy mala en cuestión de efectos especiales, a lo mejor hace 20 años hubiera sido un boom pero francamente he visto mejores gráficas en juegos de video. Aquí entramos en una disyuntiva, pues qué es más importante: los efectos o la historia, porque la película es entretenida después de unos minutos entras en la convención de sus efectos chafas, y los olvidas, ocupar un buen cuento y hacerlo película fue el acierto. Las actuaciones son medianas y ninguno ganará el oscar eso se los aseguro. Insisto, es una película donde su mayor atributo es la historia, ésta se sostiene por sí misma. Creo que es una gran oportunidad de que compruebe lo que digo que a más de uno le parecerá un disparate. Sólo les advierto una cosa, el verdadero final de la historia de Bradbury está en la película con diez minutos de anticipación, porque después viene ese final hollywoodense tan innecesario pero que según los doctos en la materia son los que dan ingresos en las taquillas. Aun así, después de ver el largometraje le invito a que compre el libro de Ray Bradbury “Las doradas manzanas del sol” y se lea el pequeño cuento de “El ruido de un trueno” para que deleite también a su imaginación.

Ivan Juárez

octubre de 2006


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