El realismo mágico del Taka Taka.
El odio, la revancha, la muerte despiadada, el cerebro maestro del que quiere cobrar venganza.
El cineasta Coreano Park Chan-wook sorprendió al mundo entero con Oldboy, la primera película de la trilogía sobre la venganza. La historia va así: hay un hombre que es incomunicado de todo trato humano por quince años, al soltarlo, quiere venganza. Déjeme decirle que esta sencilla sinopsis desmerece lo que la película es, pues rompe todo esquema moral a lo largo que avanza la trama. La cinta es recomendable e incluso tiene todas las condiciones para convertirse en una película de culto. Pues bien, con nada de bombo y platillo se estrenó en México la segunda película de la trilogía. Su nombre: Señora Venganza.
Una hermosa joven de escasos 19 años, es condenada por el rapto y asesinato de un pequeño niño. La noticia conmueve a Corea, ya que además de bella e inocente. La muchacha elucubra un plan para acabar con el verdadero asesino, que por alguna razón no delató y ella tiene que cumplir una condena de más de diez años. La señora Venganza ahora está libre.
Si usted espera ver una película de acción estilo Kill Bill, mejor quédese sentado, porque lo encantador de este nuevo largo de Park, es sin duda su tono contenido en el desarrollo de la trama. Una película para pensar: pues la venganza cuando es efectiva, se prepara durante años, se saborea, se junta de personas que hagan suyo el sentimiento, no, esta no es una cinta de acción oriental que estamos acostumbrados a ver, ese clicé no entra en el universo de Señora Venganza. Quien haya visto Oldboy sabe de lo que hablo pero aun así, si no la vio, esta última secuela es independiente, no tendrá problemas en entenderla.
Los peros pueden ser sus mismos atributos. Gracias a su narrativa con información cargada de saltos de tiempo, puede resultar confusa. Además de estar hablada en coreano, los subtítulos a veces son demasiado rápidos.
Esta vez le propongo que asista al cine no a contemplar y relajarse, sino que permanezca en su butaca concentrado, enfocado en el desarrollo del filme. Pocas veces hay una oportunidad de ver un largometraje que exige tanto del espectador, pero le aseguro que la recompensa será mayor que el esfuerzo.
Ivan Juárez
septiembre de 2006


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