viernes, 8 de diciembre de 2006

Los Infiltrados

Entre Borges y Scorsese

Recuerdo que la primera vez que me acerqué a la literatura de Jorge Luis Borges, no confundir con el también célebre aunque inexistente Jose Luis Borgués, el novelista favorito de nuestro otrora presidente, encontré en el cuentista y ensayista un juego de ficción y realidad que me llevó a no creer ni de mi propia sombra. A pesar de su vasta obra y exuberante literatura cntada en primera persona y jugando entre la realidad y la ficción, nunca llegó a obtener el Nobel de Literatura, él fue una especie de Rey sin corona. Pero si se pregunta porque en cinemática auditiva comento de un escritor, es sólo para hacer una relación no comparativa sino de caminos paralelos, digamos. Es porque sobre la película que comentaré es del director que por más películas que ha hecho nunca se ha ganado un Oscar. Me refiero a Martin Scorsese. Su nueva película “Los infiltrados” es magistral, desde su impecable guión, las actuaciones de Leonardo di Caprio, Matt Damon y Jack Nicholson se nota el trabajo de este sexagenario director.

Dos personajes, Di caprio y Damon, son los infiltrados, o, los espías. Uno del lado de los policías y otro del de los ladrones. Esta simple anécdota es llevada por sinuosos caminos que complican la vida, no sólo de los personajes, sino también de los espectadores. Pues si piensa que ya le vendí la película al nombrarle de que trata, créame que no le he dicho ni la décima parte de lo que esta cinta es. Y no es que rompa con patrones establecidos en Hollywood, más bien se nota que con el talento que tiene Scorsese, que parece que cada año lo llena de más genialidad, puede llevar los esquemas de una historia de acción a trastocarlos de una forma casi mágica y ver como ésta, tiene el potencial de convertirse en un clásico del cine, como: Taxi Driver y Goodfellas del mismo director.

Ahora bien, cuando yo terminé de ver la película, las frases que expresé fue: -Si con esto no se gana el Oscar, ya no se lo ganó con nada–. Pero señores, créanme que este director puede sorprender todavía más, El Rey sin corona de la cinematografía, ya que como Borges, guardando por supuesto los niveles de comparación, ha ganado todo, menos el premio cinematográfico más conocido en el mundo.

Ivan Juárez

diciembre de 2006

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